Si bien la obra de Bernard Stiegler refleja la tradición que implica ser escrita en francés, al posicionarse para realizar un diagnostico de la actualidad y proyectarse hacia la necesidad de “ser capaces de producir visiones alternativas que abran posibilidades de esperanza”, puede darnos en su lectura herramientas para que pensemos nuestra actualidad particularmente localizada, con la apertura de sumarnos a una conciencia planetaria.
Stiegler muere en 2020 y la entrevista data de 2018. Las referencias que se realizan a “sus últimas” publicaciones señalan la reedición de “La técnica y el tiempo” y de “Qu’appelle-t-on panser?” (título de difícil traducción por aludir a la vez a cuidad y a sanar). La primera obra, de tres tomos, es escrita originalmente entre 1994 y 2001, de manera que la edición del 2018 se complementa con un epílogo donde aborda el Antropoceno y los conflictos relacionados con este.
La entrevista deja entrever la trayectoria del filosofo, quien estuvo vinculado al Centro Pompidou, en principio como director del Institut de Recherche et Coordination Acoustique/Musique (IRCAM) y posteriormente director de desarrollo cultural del Centro. De igual manera menciona la comisión realizada en 1989 por la Biblioteca Nacional de Francia para desarrollar “…estaciones asistidas por computadora. Así que trabajé en motores de búsqueda, mucho antes que existieran” [Alta Vista 1995 – Google 1998]
El pensamiento de Stiegler se modela partiendo de la consideración de que la vida humana se determina por su condición exosomática, caracterizado por producir sus órganos, que son órganos de producción, de manera que la antropización se relaciona con la capacidad de establecer vínculos mediante las técnicas con y en el exterior de si mismo. De esta manera resuena el pensamiento de Heidegger, Leroi-Gourhan y Simondon, a la vez que se apoya en los modelos que elaboran Alfred Lotka o Nicholas Georgescu-Roegen desde la matemática y el problema de la entropía.
De esta manera tipifica el Antropoceno como la era que refleja la intervención de la humanidad y sus técnicas, derivando a una producción elevada de entropía que tiende a pulverizarlo todo:
“¿Y qué es el Antropoceno? Es un aumento de la entropía. Primero: entropía física: disipación de energía, lo que crea problemas caóticos con el clima, por lo tanto, el calentamiento global. En segundo lugar: la entropía biológica, porque la reducción de la biodiversidad, que es un gran desastre para la especie humana, es una desaparición de la negentropía, es decir, un aumento de la entropía en el ámbito de lo vivo. Y la entropía informacional, desde hoy… Estamos en la era de la posverdad, como dicen. De hecho, todos estamos perdidos en la información. ¿Por qué? Debido a que esta información se ha vuelto entrópica, se ha convertido de hecho en desinformación.”
Como alternativa al estado escatológico actual del Antropoceno (00:08:37-00:09:19), es necesario atender la producción de entropía negativa, de negentropía. Es por esto que hace énfasis en la importancia del conocimiento, un conocimiento liberado de la reducción tecnocientifica y capaz de articular posibilidades que reinventen la industria, la economía, la política. Volver a pensar las implicaciones que tiene para ser humanos el estar dotados de órganos artificiales que demandan los conocimientos determinantes para su configuración y su operatividad de dichas prótesis, que son mediadas por la técnica, que requieren de saber cómo hacer las cosas, cómo vivir, cómo convivir, cómo elaborar conceptos e imaginar mundos.
“se nos dice que habrá 9 mil millones, tal vez incluso 10 mil millones de humanos en el planeta a fines del siglo XXI. El IPCC (GIEC) ha pronosticado un aumento de 4 grados para finales de siglo, y luego, hace un mes, el IPCC dijo que será de 5,5… un aumento de 5,5 grados entre ahora y finales de siglo. Es absolutamente imposible. Y entonces es absolutamente necesario cambiar todo eso. Para esto, necesitamos conocimiento. Pero hoy, el conocimiento es lo que realmente falta. Entonces, lo que estoy argumentando es que este conocimiento sí lo podemos construir. Pero para construirlo, debemos releer y criticar a Marx, Engels, Nietzsche, Heidegger, Derrida, todos ellos. Porque tenemos que dejar de preocuparnos por lo que dijeron estas grandes figuras, que fueron genios, pero ¿qué es lo correcto para hacer con un filósofo? No es para repetirlos como un loro. Es para criticarlos. Un filósofo está hecho para ser criticado. Es el propio Kant quien dice esto. «Comenzarás a entenderme cuando empieces a ver mis límites»…
“Debemos inventar una nueva industria, una nueva economía, donde la cuestión fundamental sea también cambiar los modelos económicos actuales. Es decir, entrar en una macroeconomía que se base en valorar la negentropía. Hoy, la macroeconomía se basa en valorar la entropía. Es decir, se basa en valorar lo destructivo, lo tóxico para la humanidad. Por eso todos estamos siendo envenenados: diabetes, colesterol, estupidez funcional ligada a la información. Y todos estamos en ello. Nadie escapa de ello. Y todos sufren la contaminación atmosférica, el cambio climático y es una absoluta catástrofe para los habitantes de la Tierra. Es absolutamente necesario desarrollar un nuevo consenso.”
La transcripción y la traducción las realicé apoyándome en las herramientas digitales disponibles para este fin, por lo que el estilo quizá sea plano e igual aparezcan algunos errores por los que me disculpo de antemano.

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