ZIMA BLEU

Bioarte como indicador de lo que viene después

Otro posthumanismo más – Guión de video

Disciplinar el pensamiento ha permitido trabajar ordenadamente en función de conocer, pudiendo constatarse el bienestar producido a una humanidad, que ha logrado solucionar sus problemas, establecer el sentido de lo humano que trabaja a la luz de la razón y con la meticulosidad analítica con que penetra cosmos y átomos. Paradógicamente, el orden normativo anquilosa la institución de límites, haciendo de estos el abismo que separa todo lo que no se somete, no se reduce, o que sobra: el límite llega a establecer el orden sostenido sobre la exclusión, validado por la desigualdad de poder. La presencia del pensamiento indisciplinado de lo artístico impulsa a despertar la imaginación, invita desbordar el sentido de los conceptos para que incluyan la “luz negra” que reverbera en el lugar de toda exclusión, que llama a ir tras vestigios más allá de la limitación interiorizada.

El sentido se encuentra en la maleabilidad de pensar en multiplicidad de direcciones y compartir infinidad de codificaciones, la comunicación de “un bit” ha de transformarse en capacidad de compartir bajo la comprensión de lo complejo, controlar es llevar a buen puerto el barco, para que el kybernetes señale nuevo sentido y programe su ruta.

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