La doctrina funciona si no pierde su capacidad creativa, si permite el diálogo y conjura el dogma.
Es imposible leer Ciclonopedia recorriendo el eje arborescente, aferrándose a clasificaciones como “vitalismo del petroleo”, “etnocentrismo persa” y otras que permiten organizar el ascenso a la cátedra, para sentenciar un libro que se explaya, poniendo a la deriva demonios y relatos de otros actantes difíciles de someter. El ágora pacífica para la reunión y el debate se pone a temblar con la escritura que ahueca la tierra; que reinicia el encuentro de persas y griegos, en eras y lugares distintos; escritura que narra cómo las culturas transitan a través de la cohesión mitológica que las asienta, teniendo presente que la inmovilidad es la volatilidad de las instantáneas.
La Escritura Oculta es mucho más que una mera investigación interdisciplinar: sugiere toda una política de la contribución y la participación en las estructuras perforadas y las formaciones degeneradas. Leer a través de los agujeros narrativos de una historia sólo es posible si se concibe una línea que sea capaz de retorcerlos hacia dentro y hacia afuera; la balística ctónica de una línea como esa no sólo abarca la solidez con una transcendencia perforada y un realismo poroso, sino que también circunvoluciona la propia matriz de la estructura, doblándola hasta el límite. La Escritura Oculta utiliza y reformula la apocrifidad y la esteganografía, la letra inauténtica y la letra oculta, en un trabajo sobre lo que en realidad son los dos principales dilemas de las tramas narrativas consolidadas y consistentes. (Negarestani, 2016, p. 142)
Las huellas de escritura a las que alude Negarestani, son profundas cuñas sobre la arcilla, la deriva del texto no queda en la vorágine de la corriente que inicia Derrida, las espirales del sentido son profundas y añaden dimensiones a las cuales recurre el gesto deconstructivo; a la llanura desértica de los nómadas, se añade la manera que tiene el viento para organizar el polvo, se suma la profunda exhumación hacia el núcleo terrestre para permitir que, cálidamente, el sol se comunique con lo fundido.
Campos de xenopoética crecen de manera esporádica (hasta su dominio final del trabajo) en las regiones abrumadas por un abanico de desfiguraciones que van desde la inautenticidad y de la autoría adulterada hasta agujeros estructurales (errores de configuración) y estructuras subterráneas de escritura oculta; la xenopoética no implica de manera forzosa modalidades audaces de expresión o de prosa.” Leyendo acerca de desautoría y de falta de autenticidad, me siento obligada a escribir en el margen izquierdo de una página del manuscrito: “¿Acaso no soy la más generosa de las madres puesto que alimento a mis hijos con mi propia carne?”… lo hago tratando de que mi letra no desentone. (Negarestani, 2016, pp. 30-31)
…escribió Kristen Atvanson.
Los parámetros del juego se enuncian: las notas, palimpsestos y la invitación a escribir aforismos o glosas que aventuren expandir el pensamiento, propio o atado en una red umbilical al laberinto que se despliega y no pretende ser explicado; se ingresa a la escritura sin expectativas frente al encuentro con el minotauro, la muerte es voluntaria, salir se decide al deslizarse por una porosidad en cualquier pared. Participar en el texto para tejerlo, habitar los márgenes, determinados por expatriados y extranjeros. El desgarro no es dolor, se convierte en las generosas fisuras desde donde se procrea, plegando el territorio para hacerlo más acogedor; crear plásticamente un espacio permeable, para llegar, habitar y recrearse.
El agujero es la boca abriéndose al vacío, a la vez que las paredes configuran flujos y tránsitos hasta encontrar otra ausencia, rebasando continuamente la norma que da forma, pues esta solo opera en la particularidad de lo abierto y pasajero. Lo viscoso planetario como figura petropolítica, permite reconocer aquello que está en desplazamiento virtual, que a su vez sostiene la realidad dispuesta a arder; la región de los inmolados, de los adictos, de la codicia sostenida por la guerra interminable de los patriarcas; la negrura de la amapola ardiendo, es luz que guía. Medio Oriente no es una geografía de oposición, es la región que suministra el alucinante fármaco, que en la saciedad, multiplica los deseos; todo se puede consumir, todo es explotable, todo desmembrado para alcanzar la extática totalidad. El desierto absorbe la viscosidad cruda de lo negro y de lo sanguíneo, abunda la insensatez de adultos mal crecidos. Los burócratas mandan, pisotean, devoran y lucran haciendo proliferar la miseria; a su vez siguen las ordenes de aquél que ha sido electo debido a la frustración producida por tener escondida la cabeza entre las piernas; aquellos que asocian la carencia de dinero con la impotencia, son avaros sin simiente; él fue electo con la esperanza de sobrevivir a su lepra con baños de combustible, refinado para separar de su mezcla, la sangre y la asfixia; incapaces de promover la vida, eligen sobrevivir embolsados con sus finanzas. El deseo patriarcal de horadarlo todo, prevalece en las bombas que caen sobre lo terreno, sobre la gente. Abraham, dispuesto a matar a su hijo, ha engendrado una casta mundial, que sacrifica generaciones futuras.
Sobre Babilonia se derrama el sin sentido del ejemplar estadounidense.
Histeria de hombres en un juego imposible, sin la cordada de Ariadna, sin Platón de por medio, el extranjero se integra a la vida común de la cual estuvo marginado; mil caravanas persas en el tiempo, recuerdan cómo se sembró el poder; mil y una cisternas motorizadas llegan a la nueva forja que lo plastifica todo. Lo viscoso se convierte en vehículo o combustible, las formas transitan acelerando la condena; los patriarcas incapaces de dar vida, vengativos, se regocijan con la luz de los artificios. Cada LED encendido aniquila la economía solar, sembrando el monopolio financiero que lucra a partir del costo de lo precario: las relaciones de la vida se simplifican en dígitos que desconocen otro sentido que no indique acumulación. Todo material explotado se desvirtúa en el ardor del consumo.
Entender el crudo como lubricante es comprender la tierra como cuerpo de distintas narraciones que avanzan gracias al petróleo. En resumen, el petróleo es un lubricante para las líneas divergentes de la narración terrestre. (Negarestani, 2016, p. 64)
La Tierra escribe sus historias como un Trithemius invertido; es magia negra disfrazada de código. (Hamid Parsani)
El antropocentrismo no promueve la capacidad de concebir otros relatos que no sean aquellos de la polaridad entre muerte y vida, definidos mutuamente por su diferencia, potenciados por saber qué es estar vivos y presentir la muerte, testimonio cultivado que da derecho a vivir, plan que trasciende la muerte al tener consciencia de esta, proyecto laboral hilvanado por Tánatos, su principio rector. Infalibles razones de aquél que juzga, relegando a salvajes o a inertes, aquellos sin plan ni consciencia; solamente el alienígena puede ser reconocido si rinde informe a la Academia o si asume ánima que lo vivifique. El petróleo no es consciente ni posee agencia, tampoco la piedra, la montaña, el venado o la hormiga; aún así son portadores de sentido, participan sistemáticamente, protagonizan multitud de relatos. La ficción no es inofensiva, especular abre ventanas para ver mundos donde las quimeras rompen el cerco de la ensoñación, atravesar el espejo para reconocer quimeras, abrazándolas, no es exclusivo de Alicia. Los actantes de Latour nivelan la ontología e hibridan lo social: la bacteria crece, participa en simbiosis o parasita, muere o es portadora de muerte, es fermento o pandemia.
El mundo singular no existe, lo real hibrida la anormal multiplicidad.
Mohammad Baqer Qalibaf, advierte que las fuerzas iraníes están «esperando la llegada de las tropas estadounidenses a tierra para prenderles fuego».1
Parece, pues, que tanto el proceso tecnocapitalista de desertificación en la Guerra contra el Terror como el ethos radical monoteísta que lleva hacia el desierto convergen en el crudo como objeto de producción, pivote del terror, combustible, lubricante político-económico y entidad cuya vida está directamente imbricada en la tierra. Mientras que para el tecnocapitalismo occidental el desierto produce la crudificación de las máquinas de guerra y el hiperconsumo propio de un capitalismo dirigido a la singularidad, para la yihad el crudo es el catalizador que acelera la llegada del Reino (el desierto). Así para la yihad, el desierto se encuentra al final de un oleoducto. (Negarestani, 2016, p. 63)
Esa sustancia insurgente que es el petróleo, es portadora de la sabiduría que trasmite el desierto, escritura vacía y circundada como las oquedades que permiten el tránsito oscuro, trazos bajo la arena en espera de su exhumación. Una fuerza capaz de transformar el planeta; en un principio es cuidado en lo sagrado, haciendo arder la lámpara de aceite: crea el espacio nocturno para que la vida continúe su diálogo, encuentro común, donde una estrella a ras de suelo permite compartir las pausas para respirar. Por otro lado, latente se encuentra la capacidad destructiva del odio y sus demonios, de la codicia que amuralla y particulariza, creando monopolios que especulan y acaparan; el combustible hace explotar lo común en ceniza. La insensatez del Hombre Naranja desconoce cualquier esfuerzo, impotente mental a quien se le regaló el arsenal pavoroso creado para controlar el comercio; infantil, desperdigando las bombas, lucra para aumentar su deseo. Asimetría entre el profeta, empeñado en leer las sombras y el traficante adicto, que en su ignorancia, no puede saciar su apetito.
Con los brazos como instrumentos para señalar, no se reducen a dos los caminos.
En la región de los golfos de México y Maracaibo, la relación con el crudo es más profana: índice del PIB; autofagia de lo corrupto, lejos de cohesionar mitologías, la ineptitud para dar forma, defeca lo que en principio era capacidad mutante y plástica; crece la multitud precaria que sobrevive de la opaca economía informal, mientras en otro drama tragicómico, las petroleras estatales sostienen los desfalcos y el crecimiento del valor bursátil multinacional. El estado Nación Moderno nace y crece perforado.
Imaginar la red de tiempos y geografías que comprenden el horizonte escalofriante, mirada penetrando el no relato de las mujeres muertas en el desierto, que tocan el limo aceitoso de los exhumados. Reza Negarestani invita al trabajo de imaginación edificándose sobre la negra amapola de la adicción petrolera. Los patriarcas de la guerra cimbran bronces, caballos y arqueros sobre terroríficos carros falcados; los señores de la guerra deciden a distancia quien muere de hambre, quien desmembrado, quien se inmola; el petroleo traducido a dinero circula bajo tierra, se bombea en ductos y barcos, se sublima en gas, se plastifica en polímeros y en mil y un utensilios desechables que activan la precaria economía de un vendedor callejero o aquella de los midas, que con su toque digital, indican el camino de su codicia. El Dios solar se disuelve cuando sangra expuesto a la lucidez erosionada, la negra amapola es la luz que dirige a los adictos, pronunciando palabras sin sentido, corriendo sin dirección o todos anestesiados, cómodamente perdidos, mientras el caldero se entibia y las calorías poco a poco se suman, hasta la obesidad; la grasa de millones explota en flamas, pretendiendo competir con el astro que verdaderamente provee.
Ana Frank, Eva Heynam, Hind Rajab son testimonio de quienes la guerra sepulta. Quienes lograron escapar, filosofaron en el límite de la ética. Se puede pensar mirando al cielo después de Hiroshima o numerando las tumbas sembradas por quienes hacen del mal algo banal.
No hay conciencia anacrónica, siempre late la capacidad para otear con preocupación el tiempo que sopla desde el futuro.
REFERENCIAS
Latour, Bruno (2008). Reensamblar lo social: una introducción a la teoría del actor-red. 1 a ed. – Buenos Aires : Manantial.
Negarestani, Reza (2016). Ciclonopedia: Complicidad con materiales anónimos. Barcelona: Materia Oscura Editorial.
1Chance, M. (2026, 29 de marzo). Iran threatens to ‘rain fire’ on US troops as possible ground war looms. CNN. https://edition.cnn.com/2026/03/29/middleeast/iran-threats-ground-invasion-latam-intl


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