Las páginas hacen referencia a: Berardi, F. (2020). Respirare: Caos y poesía (1a). Buenos Aires: Prometeo Libros
Me cuesta trabajo decidir la temporalidad de este escrito, tener que decidir entre la alusión a la actualidad: la pandemia del COVID-19 aparece señalando el límite de un tiempo anterior, que se puede describir como diagnostico de una crisis generalizada y en aumento; o dar el tono de un después, la postpandemia, de la cual no estoy seguro si continúe con los síntomas previstos o los agudice. Encuentro coincidencias en el panorama descrito en la entrevista de Stiegler, realizada en el 2018, y el libro de Berardi “Respirare”, publicado originalmente en el 2019. El primero se refiere a un estado final del Antropoceno, a la vez que Berardi señala el umbral que nos coloca entre “el pasaje de la luz a la oscuridad”, la marca donde se gesta el colapso del organismo planetario. A la vez, los dos filósofos señalan la posibilidad de una bifurcación en la que la especie humana reconsidera cómo se organiza, que en el caso de Berardi, correspondería a la emergencia de un “organismo nuevo que se separa del organismo viejo”, capaz de respirar a un nuevo ritmo, siendo la poesía aquella que sería capaz de reactivar el “cuerpo erótico del general intelect, como la única vía de escape de la opresión del capitalismo financiero” (p.16).
“El poder se basa hoy en relaciones abstractas entre entidades numéricas. Mientras que la esfera de las finanzas está constituida de algoritmos que conectan fractales de trabajo precario, la esfera de la existencia está invadida por flujos de Caos que paralizan la mente social y rigidizan la respiración. No hay una salida política a esta trampa, solo la poesía, solo el exceso respecto al campo semiótico, puede reactivar la respiración. Únicamente la poesía podrá ayudarnos durante el apocalipsis que ya está explotando como efecto de decenios de absolutismo financiero. Solo la poesía podrá curar el sufrimiento mental de los ingenieros y de los poetas, y podrá actuar como agente de liberación del lenguaje de la encerrona sofocante de la técnica.” (p.17)
La poesía se puede definir como el punto subversivo, donde el sentido determinado por el lenguaje que opera promoviendo una comunicación funcional, en la que los niveles de ruido no alteren el mensaje y este lleve a la interpretación y acción determinada por las intenciones que lo emitieron, orden lineal en un pequeño sistema operativo cerrado. La poesía sería el llamado al exceso, apertura a la deriva del sentido hacia afuera, hacia múltiples posibilidades de interpretación que dan cabida a la toma de decisiones en el momento de actuar. Refiriéndose al sentido, Nancy (2006, pp. 17-18) nos plantea que somos el sentido que se produce y se pone en movimiento, colocándonos en la desnudez “de nuestro ser-los-unos-con los otros”, asevera cómo “no ‘tenemos’ más sentido porque somos nosotros mismos el sentido, enteramente, sin reserva, infinitamente, sin otro sentido que ‘nosotros’”. En cuanto significaciones que se producen y ponen a circular, el “nosotros” se remite a los pensantes; en tanto como comunicación, ese encuentro que nos pone a compartir, “nosotros” somos pliegue de toda vida y todos los astros.
El lenguaje siguiendo una operatividad con limites claros es una herramienta, mientras que si permite el aumento connotativo asociado a su función poética, se transforma en un dispositivo, una red que se abre, relaciona y permite el transito, no solo como experiencia inmersa dentro del intercambio de sentido al interior del sistema lingüístico en sí mismo, siendo poesía, sino como una experiencia poética donde el lenguaje se proyecta hacia afuera de sí mismo, se excede, se encarna, se hace cuerpo, respiración y acción rítmica que encuentra resonancia en la “vibración del mundo” (p. 22). La idea de ritornello, planteada por Deleuze/Guattari (2002, pp. 317-358), la utiliza Berardi para proponer la poesía como posibilidad que permite conjurar el tecnofascismo que se impone en articulación entre tecnología, capitalismo y una abstracción simbólica desbordada [donde todo está en demasía catalogado]. El ritornello es una descripción relacionada a la teoría de sistemas, en la que confluyen sinergia y recursividad para establecer organización; la poesía que parte de el estado caótico de el exceso de sentido en el lenguaje, se vincula al ritmo de la respiración, que a su vez está amarrada a nuestras vidas.
Sobre esta encarnación es donde se puede superar protagonismo del “giro lingüístico” y desplazar la poética hacia la vida cotidiana. La poesía transgrede continuamente la literatura como institución artística instrumentada por el lenguaje y es en esta transgresión continua donde los límites del lenguaje se desplazan, la palabra se apropia de la resonancia latente en las posibilidades que el lenguaje encierra, enriqueciendo la experiencia de vivir compartiendo la lectura o el habla. La poética excede el arte del lenguaje, al punto que el silencio toma sentido y es experiencia enriquecedora. La poética deja de ser una legislación y promueve el transito donde el sentido se configura y desfigura en el movimiento que reclama atención frente a la vida. Negociar la existencia se desvincula de una normativa determinada como correcta y se rige por la habilidad de dar respuestas que no perjudican en coexistencia.
Deleuze, G., & Guattari, F. (2002). Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia (5a). Valencia: Pre-Textos
Nancy, J.-L. (2006). Ser singular plural. Madrid: Arena Libros

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